la misión como tema central de Mateo 9:37-38
En el evangelio según Mateo, los versículos 9:37-38 emergen como una escena clave que
resume la dinámica entre la necesidad, la respuesta y la oración. El texto,
traducido de distintas maneras, usa la imagen de la «mies» (la cosecha) y de los
«obreros» para comunicar una verdad práctica y espiritual: la misión de hacer
discípulos y la urgencia de contar con trabajadores capacitados para esa misión.
En este artículo, exploraremos el significado profundo de la mies y los obreros,
las diversas variaciones del pasaje que enriquecen su comprensión semántica, y
las enseñanzas que pueden aplicarse a las comunidades de fe de hoy. También analizaremos
cómo la oración, entendida como gesto activo, se convierte en motor de envío y
desarrollo de la obra misionera.
El texto y sus variantes: ¿qué dicen exactamente Mateo 9:37-38?
El pasaje se suele presentar con una formulación cercana a las siguientes ideas:
- La mies es mucha o la cosecha es grande, es decir, la cantidad de personas que pueden recibir el mensaje del reino es abundante.
- Los obreros son pocos, es decir, hay una escasez de trabajadores calificados para recoger la cosecha espiritual.
- Como respuesta, se propone orar al Señor de la mies para que envíe obreros a su mies.
A lo largo de la historia, la teología y la exégesis han trabajado con variaciones
de estas ideas para adaptar el mensaje a contextos culturales y lingüísticos
distintos. Algunas de las variaciones más comunes son:
- La cosecha es grande, pero los trabajadores faltan — una reformulación que enfatiza la necesidad de recursos humanos.
- La mies es abundante, pero hay pocos obreros — subraya la relación entre abundancia de oportunidad y limitación de mano de obra.
- La semilla es generosa, pero la siembra se queda corta — una imagen que amplía la metáfora hacia el proceso de discipulado.
- La cosecha es extensa y la labor de recolectarla requiere colaboración — introduce el tema de trabajar en comunidad.
Estas variaciones no buscan alterar la verdad central, sino ampliar el espectro semántico para
que diferentes audiencias puedan comprender la urgencia y la responsabilidad que implica la misión.
Significado teológico y práctico: desentrañando la «mies» y los «obreros»
La miet de la tierra y la misión de la iglesia
En la imagen bíblica, la mies (o cosecha) representa a las personas que aún no han
conocido el mensaje del reino de Dios y a las que la comunidad de fe está llamada a
anunciar, enseñar y acompañar. La mies no es solo un número; es la realidad de
personas, comunidades y culturas que pueden experimentar la gracia, la verdad y la justicia
de Dios. En este sentido, la mies es un campo abierto que invita a la acción transformadora.
Por otro lado, los obreros simbolizan a quienes acompañan, enseñan, dicen la verdad
de forma clara y actúan de puente entre el mensaje y la vida cotidiana. No se trata
únicamente de predicar, sino de encarnar el reino en palabras, gestos y comunidades
que sirven a los demás. En la tradición cristiana, la obra de los obreros se expresa
en la predicación, la enseñanza, la atención a los necesitados, la promoción de la
justicia y la edificación de comunidades que formen discípulos.
La urgencia y la libertad de la misión
El pasaje introduce una urgencia misionera que no busca precipitar la acción
por prisa, sino orientar la dedicación y los recursos hacia un fin de mayor alcance: la
transformación de vidas y sociedades. En este marco, la oración no es un acto pasivo,
sino una herramienta dinámica que alinea el corazón de la comunidad con la voluntad
divina y abre puertas para la acción colectiva.
Qué enseña este pasaje para la vida de la comunidad creyente
1) Reconocer la magnitud de la misión
El enunciado de Mateo 9:37 nos invita a reconocer que la mies es grande y que
la tarea de hacer discípulos es amplia. Esto implica una evaluación realista de las necesidades,
sin perder la esperanza ni la fidelidad. Reconocer la magnitud de la misión también
implica preguntarnos: ¿Qué comunidades están al borde de la escucha de la buena noticia?
¿Qué herramientas tenemos para llegar a ellas?
2) Aceptar la escasez de recursos humanos
El texto señala que los obreros son pocos, lo que puede percibirse como una
limitación. Sin embargo, esta limitación es una oportunidad para que la comunidad se vea
llamada a formar líderes, a identificar y acompañar dones, a promover
la cooperación entre iglesias, ministerios y movimientos laicos, y a buscar
colaboradores que aporten diversidad de talentos.
3) La oración como motor de acción
En la tradición bíblica, la oración no restaura la acción, la impulsa. Cuando se ora
al Señor de la mies, se pide no sólo permiso para actuar, sino dirección,
claridad de propósito y apertura de puertas. La oración, en este marco, se traduce en
un discernimiento comunitario que conduce a decisiones prácticas: dónde sembrar, qué
proyectos apoyar, qué alianzas construir, y cómo sostener a quienes participan en la obra.
4) La corresponsabilidad de la misión
Aunque se mencionan obreros, la misión no es responsabilidad exclusiva de una
élite. Es una tarea compartida entre discípulos, congregaciones, estructuras e iniciativas
sociales que buscan la dignidad, la educación, la sanidad y la paz. Este pasaje
fomenta la idea de una iglesia que se organiza para enviar, acompañar y sostener a
quienes se comprometen con la misión en distintos contextos culturales.
5) La calidad de la presencia del enunciado
Varias versiones del pasaje apuntan a una cohesión entre mensaje y corazón
misionero. No basta con decir que hay poca mano de obra; hay que vivir de manera que
el mensaje sea creíble, práctico y acompasado con las necesidades reales de la gente.
Implicaciones para el ministerio contemporáneo: estrategias prácticas
Formación de líderes y discipleship
Una respuesta a la realidad de obreros pocos es invertir en formación de líderes y en
un programa de discipulado que acompañe a los nuevos creyentes hacia la madurez espiritual.
Esto no solo aumenta el número de obreros, también garantiza que la labor misionera
se haga con profundidad doctrinal, ética y práctica.
Colaboración entre comunidades
La diversa geografía y demografía de las regiones invita a alianzas entre iglesias, ministerios
y organizaciones sociales. Cuando las comunidades trabajan juntas, pueden cubrir áreas
de servicio que serían inalcanzables de forma aislada.
Enfoque contextualizado de la misión
La misión debe adaptarse a los contextos culturales, lingüísticos y sociales sin traicionar
su mensaje central. Esto implica aprender de distintas tradiciones cristianas, escuchar a las
comunidades destinatarias y adaptar métodos de evangelización, enseñanza y cuidado pastoral.
Sostenibilidad y cuidado de obreros
En la visión bíblica, quienes trabajan en la mies necesitan cuidado, descanso y sostenibilidad
para evitar el agotamiento. La gestión responsable de recursos humanos, la
rotación de roles y el apoyo emocional y espiritual son elementos clave para mantener a los obreros
en el camino de la misión a largo plazo.
Ejemplos de aplicación práctica en comunidades modernas
- Programa de acompañamiento: parejas o equipos de voluntarios que acompañan a los nuevos creyentes en su primer año, con reuniones semanales, estudio bíblico y acompañamiento pastoral.
- Iniciativas de servicio comunitario: proyectos de ayuda a personas en situación de vulnerabilidad, que sirven como puente para compartir la buena noticia de forma práctica y tangible.
- Grupo de liderazgo joven: un programa que identifica dones entre jóvenes, los forma y los envía a tareas de servicio en la iglesia y en la comunidad.
- Alianzas intereclesiales: coaliciones con otras comunidades para proyectos sociales, educativos o de salud que requieren una respuesta coordinada.
Checklist para evaluar la misión en una comunidad
- ¿La mayoría de los miembros comprende la visión de la mies? Si no, priorizar la claridad de la misión.
- ¿Existen programas de formación de líderes? Evaluar programas actuales y ampliar recursos.
- ¿Hay proyectos concretos de servicio? Identificar áreas de impacto y medir resultados.
- ¿Se ora y se actúa de forma coherente? Verificar si las oraciones se traducen en acciones tangibles.
Presencia en la vida cotidiana: ¿cómo vivir la enseñanza de Mateo 9:37-38?
La enseñanza de estas palabras no está reservada a un templo o a un ministerio específico; se puede
vivir en la vida comunitaria diaria. Algunas direcciones prácticas incluyen:
- Enseñar con integridad: presentar la fe de forma clara, respetuosa y sin promesas irreales.
- Practicar la hospitalidad: abrir espacios para que las personas se acerquen, escuchen y cuestionen.
- Promover la justicia social: actuar para reducir las desigualdades que impiden la experiencia plena de la vida.
- Desarrollar una cultura de envío: capacitar y enviar a personas hacia labores de servicio y testimonio en distintos entornos.
En última instancia, cada comunidad puede convertir las palabras de Mateo 9:37-38 en una
experiencia vivida: una mies amplia que invita a muchos a trabajar, y una
oración constante que dirige el esfuerzo colectivo hacia un objetivo común.
la misión que nace de la conversión y se derrama en la acción
El pasaje de Mateo 9:37-38 es una invitación doble: primero, a reconocer la grandeza de la
mies y, segundo, a responder ante la necesidad de obreros. Esta dinámica no es estática:
se actualiza en cada generación mediante la fe, la sabiduría y la participación activa de
quienes se sienten llamados a servir. La oración, lejos de quedarse como un solo acto devocional,
se convierte en un compromiso que mueve a la comunidad a salir, enviar y sostener
a quienes trabajan en la mies.
En palabras finales, podemos sintetizar el aprendizaje en tres ideas clave:
- La consideración de la misión como una prioridad continua para la iglesia.
- La responsabilidad compartida entre comunidades, iglesias y movimientos sociales.
- La oración como acción estratégica que abre puertas y afina el rumbo.
Al mirar hacia el futuro, la enseñanza de Mateo 9:37-38 sigue siendo relevante:
recuerda que la mies es abundante, la labor es necesaria y la oración es el vínculo que
une la fe con la acción. Si una comunidad adopta esa visión de forma consciente y práctica,
estará bordeando la puerta para ver, como en tiempos antiguos, a muchos “entrar” en la gracia
que transforma vidas y comunidades enteras.







